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Cuando decidas cuál es la fragancia que te atrae, es muy
importante saber cómo aplicártela. Aquí van algunos
consejos para que tu presencia sea precedida por una
fragancia y su estela prolongue tu presencia una vez que
hayas dejado el lugar . . .
Cuando elegimos una fragancia no sólo queremos
perfumarnos, sino que, además, buscamos ejercer un
efecto positivo en los demás.
En la Antiguedad, las personas se perfumaban lo más
posible, incluso todo el cuerpo; no olvidemos que
promediando la edad media, los perfumes se empleaban
como medida de prevención a la contaminación existente
(el agua había sido declarada como propagadora de las
epidemias de la época). Con el paso del tiempo, hemos
descubierto que, si nos aplicamos unas gotas de
fragancia en los puntos correctos, su efecto se
multiplicará.
Los sitios clave donde aplicarse perfume son: detrás de
las orejas, en las muñecas, en la parte interior de
rodillas y codos y, ocasionalmente, entre los pechos y
en el cabello; en definitiva en los sitios donde hay
mayor circulación de sangre en el cuerpo. Con una sola
aplicación, tu fragancia durará varias horas.
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